Profundo rechazo al terrorismo y a la venganza

Los humanistas del mundo rechazamos al terrorismo internacional ya sea de origen político o religioso o cualquier otro y repudiamos los crímenes que se comenten en cualquier parte del mundo. Esta es una línea de conducta y una postura mantenida en el tiempo e imposible de abandonar sin poner en crisis nuestra identidad y nuestra doctrina de Humanismo y No Violencia.

La muerte de Osama Bin Laden –como cualquier otra vida individual- no va a cambiar el peligro para la paz en el mundo que significan grupos de fanáticos pero recuerda la vigencia internacional del tema y la necesidad de lograr la paz mundial y la integración de todas las culturas como un medio efectivo de superar sus causas aparentes.

No compartimos que tropas de Estados Unidos hayan capturado a Osama Bin Laden burlando normas internacionales y deploramos que haya muerto sin haber recorrido el camino legal. Por no hablar de la posibilidad, si hubiera quedado con vida, para hacer avances en la lucha contra el terrorismo internacional. De hecho, nada nos impide pensar que tal vez su muerte ha sido la mejor solución para ocultar otros poderes y naciones involucrados que, de esta manera, seguirán tranquilos para cometer más crímenes de lesa humanidad.

Reiteramos: La justicia no puede ser confundida con el axioma "ojo por ojo, diente por diente". Si realmente Osama Bin Laden fue asesinado, este caso tal vez sea útil a Obama para ser re-elegido presidente y todos los partidarios de las soluciones militares podrán rehabilitar la conciencia, pero sin duda no será útil para disponer de una mayor justicia en este mundo.

Los militares de EE.UU. no pueden hablar de justicia cuando parece que estamos frente a un asesinato premeditado con el único objeto de la venganza. Y si fuera que estamos en el caso de un accidente durante un tiroteo, tampoco se trata de justicia. En cualquier caso, es venganza.

Sin duda, no está en cuestión el carácter altamente violento de los actos delictivos cometidos por Osama Bin Laden. Pero por esta misma razón su muerte no debe confundirse con la justicia.

El mundo árabe está haciendo un esfuerzo para seguir el impulso de sus jóvenes y cambiar una sociedad excluyente por otra inclusiva, una situación de encerramiento en apertura, una relación social de inequidad por justicia social y la construcción en paz de una sociedad que sintonice con el mundo.

Los humanistas hemos sido víctimas del terrorismo internacional pero no nos alegramos por la muerte de ninguna persona. Importa más crear condiciones para que estos hechos desgraciados no vuelvan a repetirse. Pero esa desdicha común nos da fuerza moral para dirigirnos a todos los pueblos que han sido tocados por la violencia y decirles que hagamos un nuevo esfuerzo.

La justicia en las relaciones y el contacto convergente de las culturas es el único camino que los humanistas aconsejamos transitar y en el que anotamos nuestro compromiso militante.

Equipo Coordinador Internacional, 02/05/2011

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